INNOVA UNTREF

Contribuyendo al desarrollo del emprendedorismo y la innovación en la Universidad: la experiencia del Concurso UNTREF Emprende

Marcela Ricosta, Elina Prieto Cochet

En el marco de la denominada “Sociedad del Conocimiento”, la relación entre universidades, empresas y gobiernos en sus distintos niveles, supone la creación de un nuevo escenario, el cual está obligando a las universidades a desarrollar nuevas capacidades y a redefinir funciones, tareas y estructuras: las universidades están siendo llamadas a reinventarse. Este impulso universitario se ha visto enriquecido por la puesta en marcha de mecanismos tendientes a la creación de empresas en su seno, multiplicando las opciones para los innovadores con espíritu emprendedor. Algunos de estos mecanismos pueden ser actividades de difusión y sensibilización del emprendedorismo; actividades de capacitación y formación de formadores; incubación y aceleración de empresas; obtención de financiamiento e inversión; creación o desarrollo de ecosistemas emprendedores.

En este camino se encuentra la Universidad Nacional de Tres de Febrero, que ha comenzado a encarar la misión de promover la cultura emprendedora en su comunidad, así como facilitar el proceso de creación de empresas innovadoras por parte de sus integrantes.

En este marco de actividades que buscan promover el desarrollo emprendedor en la comunidad universitaria, se llevó a cabo la primera edición del Concurso UNTREF Emprende, concurso de ideas y proyectos emprendedores e innovadores.

De esta manera, se dio inicio a un proceso de acompañamiento y preincubación en la Incubadora de la Universidad, con el propósito principal de formular y evaluar el modelo de negocio de cada emprendimiento, asistir técnicamente a los equipos emprendedores, y, de ser posible, convertir estos proyectos en emprendimientos exitosos y sustentables.

Cabe aclarar que el presente artículo no refiere a un proyecto de investigación sino a una experiencia de gestión llevada a cabo por el Centro de Innovación y Desarrollo de Empresas y Organizaciones (CIDEM) y la Secretaría de Investigación y Desarrollo (SID) de la Universidad Nacional de Tres de Febrero.

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Palabras claves

concurso, emprendedorismo, innovación, universidad


Key words

competition, entrepreneurism, innovation, college


Colaboradores

Lic. Tomás Jellinek (Director del Centro de Innovación y Desarrollo de Empresas y Organizaciones - CIDEM)

Ángela Fernández (Becaria de la Incubadora - Centro de Innovación y Desarrollo de Empresas y Organizaciones – CIDEM)

Lic. Esteban Cassin (ex miembro del Gabinete E! - Centro de Innovación y Desarrollo de Empresas y Organizaciones – CIDEM)

Contexto

El Concurso UNTREF Emprende fue organizado por el Centro de Innovación y Desarrollo de Empresas y Organizaciones y la Secretaría de Investigación y Desarrollo y fue cofinanciado por la UNTREF y la Secretaría de Políticas Universitarias, en el marco de una convocatoria realizada a todas las universidades durante el año 2016 denominada “Universidades Emprendedoras”. La misma consistía en la presentación de un plan estratégico por cada universidad para abordar el tema emprendedor en cada casa de estudio.

Introducción

Es sabida la necesidad de potenciar la participación de las universidades en la denominada “Sociedad del Conocimiento”, así como en los procesos de desarrollo local, entre otras misiones fundamentales.
El rol preponderante del conocimiento y la información en el bienestar de las sociedades ya no está puesto en duda, por lo que estudiantes, docentes e investigadores, están llamados a ser protagonistas en su generación, transferencia, transmisión y difusión, dando inicio a una tarea cada vez más reconocida y apreciada para todas las instituciones de enseñanza superior.

En la actualidad, existen diversos enfoques que nos permiten pensar esta nueva forma de funcionamiento de la sociedad basada en conocimiento e innovación y que aportan insumos para concretar esta nueva misión (por ejemplo: el enfoque de los sistemas nacionales de innovación, el modelo denominado triple hélice o el más autóctono, pero tal vez menos aplicado “triángulo de Sabato”); en ellos, la relación entre universidades, empresas y gobiernos en sus distintos niveles, supone la creación de un nuevo escenario que está generando nuevas formas de producir conocimiento, donde la expectativa de aplicación de los resultados de investigación y desarrollo se estabiliza en la agenda de las academias (Gibbons et al., 1997) determinando un nuevo patrón basado en la búsqueda de resultados prácticos, problemas complejos resueltos interdisciplinariamente y la adopción de nuevas formas organizativas con alta diversidad de actores (UNQ-CIECTI).

Este nuevo escenario está obligando a las universidades a desarrollar nuevas capacidades para adaptar, modificar o atraer recursos y a redefinir funciones, tareas y estructuras: las universidades están siendo llamadas a reinventarse.

Algunos ejemplos de esto son la puesta en marcha de laboratorios de I+D+i, de estructuras de vinculación y transferencia de tecnologías (oficinas o unidades de vinculación tecnológica, estructuras de interfaz, oficinas de transferencia de los resultados de la investigación, oficinas de relación ciencia-industria, entre otras y que muy genéricamente se dan en llamar OTTs: oficinas de transferencia tecnológica), centros de servicios tecnológicos, programas de desarrollo emprendedor, así como parques y polos tecnológicos.

Este impulso universitario -que busca generar, transferir y difundir innovaciones- se ha visto enriquecido por la puesta en marcha de mecanismos tendientes a la creación de empresas en su seno, multiplicando las opciones para los innovadores con espíritu emprendedor (o para aquellos que, sin serlo, pueden generar vinculaciones virtuosas con empresarios e inversores para concretar sus proyectos). William Bolton en su trabajo “The University Handbook on Enterprise Development” (Bolton, 1997) nos orienta sobre algunas pautas para desarrollar emprendimientos de base tecnológica e innovadores en las universidades. Por otro lado, más local y reciente, también podemos nombrar los trabajos de los investigadores del Programa PRODEM de la Universidad Nacional de General Sarmiento, entre ellos Hugo Kantis y Juan Federico.

En este camino se encuentra la UNTREF desde hace al menos cinco años, ya que ha comenzado a encarar la misión de promover la cultura emprendedora en su comunidad, así como facilitar el proceso de creación de empresas innovadoras por parte de sus integrantes. Esto ha significado organizar un conjunto grande de actividades entre las que se destacan charlas y jornadas de difusión de la cultura emprendedora; talleres para la formación en competencias emprendedores; prestación de asistencia técnica a los proyectos en elaboración o en funcionamiento; búsqueda y obtención de financiamiento para los emprendimientos; puesta en marcha de una incubadora de empresas; realización de concursos de ideas y proyectos emprendedores e innovadores.

En este marco de actividades que buscan promover el desarrollo emprendedor en la comunidad universitaria, se llevó a cabo la primera edición del Concurso UNTREF Emprende, concurso de ideas y proyectos emprendedores e innovadores. El mismo se realizó entre los meses de diciembre de 2017 y abril de 2018.

Objetivos

Durante los primeros años, el trabajo del CIDEM en la temática del emprendedorismo se centró en las acciones de sensibilización, difusión y formación. Si bien estas acciones tuvieron resultados satisfactorios y permitieron identificar las áreas (carreras) o campos disciplinares más sensibles a la práctica emprendedora y con mayor potencial de innovación y experimentación tecnológica, contábamos aún con pocos proyectos concretos con los cuales avanzar en procesos claros de acompañamiento y preincubación.

Hacia mediados del año 2017 nos propusimos invertir la lógica de acción: en lugar de ir hacia los campos en los que intuíamos mayor potencial e interés emprendedor en el seno de nuestra Universidad, nos propusimos crear un “atractor” que tenga la capacidad de promover la emergencia de los impulsos emprendedores y que luego nos permitiera canalizarlos hacia procesos de preincubación y desarrollo. Esta fue la idea central que tomó forma en el Concurso UNTREF Emprende.

Otros efectos que esperábamos del Concurso fueron el impulso del espíritu emprendedor y la creación de empresas innovadoras en la comunidad universitaria de la UNTREF; el fomento de la creatividad en los jóvenes; la formación de emprendedores en el ámbito universitario y el estímulo de las capacidades de diseño y formulación de proyectos en los estudiantes y docentes.

Asimismo, el Concurso buscó conocer el mapa de proyectos con potencial de negocios, los grados de innovación, el talento y la creatividad en la Universidad, cuestiones que hasta el momento nos resultaba una realidad intuida pero no conocida.

Metodología

El proceso de diseño del Concurso y la planificación de actividades; teniendo en cuenta los tiempos de duración del concurso y sus diversas fases, los medios y canales de promoción, los mecanismos de presentación, instancias evaluación y selección; suscitó una serie de debates sobre aspectos metodológicos, algunos de los cuales se detallan a continuación.

Uno de esos principales debates giró en torno al tipo de proyectos a convocar. Las opciones fueron dos: una más ligada al estado de madurez de los mismos (si era posible recibir proyectos sólo en un estadio inicial, lo que llamamos una “idea de negocios innovadora”) o si debía ya contar con algún mayor de avance (como un modelo de negocios o plan de negocios ya elaborado). La opción elegida fue que podían competir ambos, incluso a sabiendas de que ciertos aspectos podrían no estar del todo desarrollados (en especial, los aspectos referidos a mercados, clientes, comercialización y necesidades de financiamiento).

Por otro lado, se planteó si el Concurso debía estar dirigido a la creación de una empresa –en su término más tradicional- o si podría ser otro tipo de organización (por ejemplo una ONG, una cooperativa, una asociación civil) y además si podían presentarse proyectos de innovación (entendidos por estos aquellos dirigidos a fases menos básicas de investigaciones en curso o de aplicaciones de las mismas, sin el objetivo de crear una organización, empresaria o no, independiente y sustentable); con lo que finalmente se optó por incluir ambas. Otro tema importante fue el debate en torno al momento del año calendario más apropiado para realizar el Concurso: se tomó la decisión de que sea un concurso “corto”, no más de cinco meses desde su apertura hasta su premiación; que la recepción de proyectos se abriera en diciembre y cerrara en marzo, para aprovechar el período de vacaciones y así lograr que los estudiantes, sobre todo, no estuvieran abocados a sus actividades académicas y pudieran contar con el tiempo apropiado para dedicarse a la elaboración de su proyecto. Finalmente, el diseño del Concurso contempló un proceso de tres instancias: admisión; preselección; selección final. En primer lugar, la instancia de admisión consistió en verificar que todas las postulaciones cumplieran con los requisitos solicitados (principalmente, tener una idea o proyecto emprendedor y ser miembro de la comunidad Untref). Esta instancia estuvo a cargo del comité organizador, conformado por los miembros del Gabinete E! del CIDEM.

En la segunda instancia, a cargo del jurado, se preseleccionaron un conjunto de proyectos finalistas de acuerdo a la puntuación obtenida en una tabla de evaluación diseñada por el comité organizador a tales fines.

En la instancia final que fue presencial y que también estuvo a cargo del jurado, se seleccionaron los tres proyectos ganadores y se otorgó una mención especial. Para esta última instancia, se optó por la metodología de presentación de proyectos y negocios conocida como Pitch. Por último, cabe mencionar que el jurado estuvo integrado por cuatro miembros provenientes de distintas disciplinas y áreas de la Universidad y un miembro externo, perteneciente a una institución con gran incumbencia en la temática emprendedora. Los miembros fueron elegidos teniendo en cuenta las áreas de pertenencia y el expertise de cada uno; se buscó que hubiera un referente experto en los temas relativos a I+D+i; uno relativo a los temas artísticos; otro a lo tecnológico y el último que fuera experto en temas relativos a emprendedorismo. Al mismo tiempo, la decisión de conformar el jurado de tal manera, estuvo guiada por la búsqueda de transparencia del proceso de evaluación y selección de los proyectos.

Elaboración de instrumentos

En el marco del Concurso, se elaboraron diversos instrumentos metodológicos: bases y condiciones (las reglas de juego), formulario de postulación, ficha de registro y grilla de evaluación. Todos estos instrumentos fueron diseñados acorde a los objetivos buscados, así como a los requisitos de admisión y criterios de evaluación (éstos últimos, establecidos en las bases y condiciones).

Resultados y discusión

Proyectos

Las postulaciones recibidas alcanzaron el número de 34, de las cuales fueron admitidas 32 previa verificación del comité organizador.

Participación

Figura 1. Clasificación de participantes en los proyectos. Fuente: Elaboración propia.

Como se puede observar en la Figura 1, el mayor porcentaje de proyectos presentados (66%) pertenece a la comunidad de estudiantes; en segundo lugar, el porcentaje de los proyectos que estuvieron a cargo de los docentes fue del 19%; un porcentaje menor (9%) estuvo a cargo de docentes investigadores y por último, las presentaciones de graduados no superó el 6%.

Participación

Figura 2. Clasificación del contenido de los proyectos. Fuente: Elaboración propia.

Respecto al contenido de los proyectos se puede observar en la Figura 2 que más de la mitad son de índole tecnológica; asimismo, se puede distinguir un 25% de proyectos de diversos tipos de tecnologías, un 16% se reduce a la tecnología aplicada al arte y un 12% a la tecnología referida a las TICs. Luego se observan porcentajes menores respecto a proyectos de impacto social (16%) y de industrias tradicionales (6%). Por último, un cuarto de los proyectos pertenecían a variadas tipologías de proyectos.

De las postulaciones admitidas, el jurado preseleccionó a nueve finalistas. Esta preselección se llevó a cabo en dos etapas: una primera etapa individual de evaluación de los proyectos por parte de cada miembro del jurado y luego una segunda etapa de reunión y deliberación colectiva entre todos los miembros para acordar y homogeneizar criterios. En ambas instancias, las evaluaciones de los miembros del jurado se realizaron con arreglo a los criterios establecidos en las grillas de evaluación, conforme a lo establecido en las bases y condiciones. En la instancia final de selección, como ya mencionamos, fue utilizada la metodología Pitch; de esta manera, cada finalista contó su proyecto –en un máximo de cinco minutos- frente al jurado. Consideramos que esta modalidad funcionó muy bien y facilitó la selección de los ganadores.

De esta final, fueron elegidos tres proyectos ganadores y una mención especial, los cuales se listan a continuación:
Primer puesto: Proyecto "Oír - Enseñándole música al mundo"; es un videojuego musical. Su creador es Antonio Zimmerman, docente de esta carrera y de la Licenciatura en Música e investigador en el Espacio Interdisciplinario en Arte y Tecnología de la UNTREF. Segundo puesto: Proyecto "C3D" es un desarrollador de interfaces que aplica el lenguaje del arte, la ciencia y las nuevas tecnologías. Participan de él cinco estudiantes de la Licenciatura en Artes Electrónicas y su titular es Gala González, becaria del MUNTREF Arte y Ciencia.

Tercer puesto: Proyecto "SUMMAS, Servicio Universitario de Música, Movimiento, Arte y Salud", propone el desarrollo de una cooperativa dedicada a brindar servicios de bajo costo a la comunidad de Tres de Febrero, centralizada en la contención y atención de los niños y adultos mayores. La titular del proyecto es Valeria Cros Báez, docente e investigadora de la Licenciatura en Enfermería.

Mención especial: Proyecto “Conciencia sonora”; el proyecto consiste en el desarrollo de un dispositivo para detectar la contaminación sonora. Su titular es Maximiliano Yommi, docente de Ingeniería en Sonido; el equipo a su vez está conformado por dos estudiantes de la misma carrera y un técnico externo.

Discusión

En términos generales, sorprendió el carácter innovador y la variada impronta artística y tecnológica de los proyectos, aunque advertimos que en su gran mayoría carecían de una visión de negocios y de aspectos empresariales –particularmente, lo referido al conocimiento de los mercados en los que se pretendían desarrollar esos proyectos-.

Muchos participantes se sintieron atraídos por la temática emprendedora y acudieron al llamado, pero dentro del conjunto de proyectos recibidos y evaluados se podrían distinguir proyectos en términos empresariales, proyectos de investigación aplicada y proyectos de desarrollo tecnológico. Entendemos que esta mezcla o falta de distinción es propia del estadío joven de nuestra Universidad en la que no se han estructurado bien las áreas o ámbitos para canalizar a cada uno de estos tipos de iniciativas. Por otra parte, sostenemos que la formación tradicional de las instituciones de educación superior aún no fomenta la formación en las competencias emprendedoras entre sus jóvenes estudiantes e investigadores.

Los proyectos ganadores –y también, como comentaremos más adelante, algunos finalistas- se hicieron acreedores a participar de un proceso de acompañamiento y preincubación en la Incubadora de la Universidad, con el propósito principal formular y evaluar el modelo de negocio de cada emprendimiento, asistir técnicamente a los equipos emprendedores, vincularlos con fuentes de financiamiento y, de ser posible, convertir estos proyectos en emprendimientos exitosos y sustentables.

Proceso de preincubación

Así, luego de finalizado el Concurso y elegidos los ganadores, el equipo de la Incubadora de la Universidad llevó a cabo una serie de entrevistas cualitativas tanto con los tres proyectos ganadores, con el proyecto que obtuvo la mención especial y así también con los cinco proyectos finalistas restantes.

Es preciso aclarar que se convocó a los cinco finalistas –los que no resultaron ganadores- para formar parte del proceso de preincubación de manera de enriquecer la primera experiencia y brindarnos mayor conocimiento sobre este tipo de población elegida. Finalmente, cuatro de ellos decidieron participar del proceso.

El proceso de preincubación comenzó con una entrevista individual a cada proyecto (al titular o equipo emprendedor de cada proyecto). Ciertamente, el espacio de la entrevista cualitativa fue el primer contacto directo con los emprendedores, más allá de las postulaciones online y el evento final; este espacio permitió conocer las expectativas reales de los emprendedores y sus proyectos, el grado de conocimiento y experiencia profesional en cada una de las diferentes temáticas de los proyectos. Esta información se convirtió en un insumo clave a la hora de terminar de elaborar el diseño final del proceso de preincubación con ajuste a esas expectativas relevadas. El diseño consistió en la elaboración de un esquema, que estima un período de preincubación de seis meses. Este esquema contempla una serie de módulos formativos de diversas temáticas y de asistencia técnica personalizada a cada uno de los proyectos. Los módulos con más cantidad de horas destinadas son los referidos a la validación de la idea y al modelo de negocio; además, se incluyó la formación en aspectos comerciales –ventas, comercialización, marketing y ecommerce-, legales –marcos legales y protección del conocimiento- y contables –costos, presupuestos- y jurídico –formas asociativas-.

Sumado a esto, se incluyeron actividades de formación en competencias emprendedoras, talleres de pitch y liderazgo y trabajo en equipo. Así, un mes y medio después de finalizado el Concurso, se dio inicio a la preincubación. Este inicio no estuvo exento de dificultades; se debió sortear algunos emergentes y generar algunas adaptaciones, particularmente en lo referido a lograr un espacio de encuentro común a todos.

Este proceso aún está en marcha por lo que no podemos arrojar conclusiones cerradas. A priori, lo que sí podemos manifestar es la necesidad de seguir fortaleciendo las competencias emprendedoras de los equipos y el aspecto empresarial de cada uno de los proyectos.

Conclusiones

Realizar el Concurso nos ha generado variados aprendizajes y permitido realizar reflexiones al respecto. Ciertamente, la temática emprendedora ha logrado posicionarse en el ámbito universitario. En este sentido, creemos que el Concurso ha contribuido a ello, logrando generar una amplia repercusión, no sólo en los medios institucionales internos de la Universidad (redes sociales, revistas universitarias, la radio y otros medios tales como newsletters y síntesis de noticias) sino que también en medios externos, tanto en Buenos Aires como en otras provincias.

A lo largo del proceso, desde el inicio del proyecto del Concurso hasta la actualidad, hemos tenido algunos debates respecto a quiénes consideramos emprendedores y cuál es la mejor metodología para promover emprendimientos innovadores. Si bien consideramos al Concurso tan sólo un instrumento de un proceso mucho mayor, en él se concentra y confluye mucho trabajo (diseño, comunicación, convocatoria, evaluación, entre otros), recursos (económicos, técnicos, tecnológicos, institucionales, entre otros) y personas (emprendedores, jurados, equipo técnico, entre otros), que se movilizan y ponen a disposición para cumplir con objetivos mayores: difundir la cultura emprendedora, sensibilizar y dinamizar a estudiantes, investigadores y profesores, incrementar competencias emprendedoras y potenciar sueños y voluntades.

Con respecto a los emprendedores, está claro que en nuestra comunidad universitaria hay emprendedores y muchos de ellos se han presentado al Concurso; sin embargo, pocos de ellos poseen motivaciones y competencias desarrolladas, expectativas de crear una organización (la mayoría de las veces empresarial) y sobre la base de haber identificado al menos una oportunidad de negocios y contar con una idea valiosa (y de ser posible innovadora). Por lo que esta situación refuerza la idea de que es necesario fortalecer todas y cada una de las actividades de promoción de los emprendimientos innovadores en nuestra comunidad, incluyendo la formación académica de competencias emprendedoras dentro las currículas de las carreras. Por último, si bien el Concurso constituye una puerta de entrada a un proceso de preincubación en el marco de la Incubadora, no constituye un instrumento ni completo ni definitivo para incluirlos en un proceso de preincubación de empresas. Ahora bien, es preciso reconocer que no todos los proyectos de emprendimientos innovadores tienen el mismo potencial, viabilidad o factibilidad; por lo que en las futuras ediciones del Concurso, se debería diferenciar categorías según el grado de madurez de aquellos, así como su potencial de mercado.

Sería esperable contar con un mayor volumen de emprendedores en la comunidad universitaria, por lo que sería oportuno realizar un mayor número de actividades de sensibilización y difusión en los centros, carreras y laboratorios. En ese sentido, creemos que es necesario llevar a cabo actividades de desarrollo e innovación en esos espacios, en especial laboratorios y centros de investigación, así como de vinculación con el mundo productivo, social e institucional.

La cantidad de proyectos presentados si bien superó nuestras expectativas, así como la calidad de estos según lo expresó el jurado, seguramente no incluyó a todo el espectro de eventuales participantes, situación que se deberá tener en cuenta en próximas ediciones. Otra consideración a tener en cuenta es que este Concurso y la creación misma de la Incubadora de la Universidad se realizó en un momento propicio dentro del marco de la política pública llevada a cabo desde el Ministerio de Producción de la Nación y que ha puesto al tema emprendedor en la agenda pública nacional, como uno de los más relevantes a la hora de fomentar la creación de la empresarialidad. Muestra de ello es la sanción de la Ley 27.349 de Apoyo al Capital Emprendedor, primera ley en Argentina que promueve y otorga muchas facilidades para la creación de empresas. Esta normativa crea una nueva forma jurídica de sociedad: la Sociedad de Acciones Simplificada (SAS), que otorga beneficios a la hora de la obtención del capital de inversión inicial.

Por otro lado, cabe destacar que, como corolario de esta primera experiencia, el equipo de la Incubadora se ha fortalecido en sus tareas de gestión y acompañamiento a emprendedores y ha validado un posible modelo de acompañamiento apropiado para el tipo de emprendedores de nuestra casa de estudios. Creemos que esta primera experiencia servirá para lograr sistematizar y estandarizar el proceso de preincubación. En último lugar, respecto a los debates metodológicos, cabe decir que aún quedan algunas discusiones abiertas, como la periodicidad de realización del Concurso, tipos de proyectos a convocar, entre otros, que deberemos verificar en las próximas ediciones. Así como sucedieron las cosas, entendemos que el Concurso UNTREF Emprende fue un acierto y que llegó para quedarse.

  
Bibliografía

Bolton, William: “The University Handbook on Enterprise Development”. Ed. Columbus. 1997.

Chesnais, Francois: “National Systems of Innovation, Foreign Direct Investment and the Operations of Multinational Enterprises”, en Lundval B, National Systems of Innovation, Pinter, London. 1992.

Lundvall, Bengt-Åke (Ed.) “Sistemas Nacionales de Innovación. Hacia una teoría de la innovación y el aprendizaje por interacción”. Universidad Nacional de San Martín. 2009.

Programa PRODEM de la Universidad Nacional de General Sarmiento. Véase: http://www.prodem.ungs.edu.ar

Informe Proyecto UNQ-CIECTI: “Dinámica de la transferencia tecnológica y la innovación en la relación Universidad – Empresa”. Universidad Nacional de Quilmes. 2015.